lunes, 15 de diciembre de 2008


BUENOS AIRES, 15 (ANSA) - Igual que cuarenta años atrás, único antecedente de su historia, el fútbol argentino iniciará un torneo triangular para definir a su nuevo campeón entre los poderosos Boca Juniors y San Lorenzo y el humilde Tigre. El presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona, defendió el sorteo a puertas cerradas que determinó que Tigre y San Lorenzo abrirán el torneo, San Lorenzo-Boca seguirán en segundo turno y Boca-Tigre cerrará el programa. "A veces nos equivocamos", concedió igualmente Grondona, cuando se le dijo que, así, San Lorenzo podía coronarse campeón anticipado, sin necesidad del tercer partido, o que Tigre, eventualmente, pueda llegar sin chances al cotejo final y ello abra paso a diversas especulaciones. "Cuando se arma un triangular no se hace con ganadores y perdedores, ya que los resultados son inciertos. Si se hizo así es porque corresponde hacerlo así, aunque a veces nos equivocamos", dijo Grondona, presidente de la AFA desde 1979. San Lorenzo, que lideró durante quince fechas, Boca, que tomó la punta sobre el final y Tigre, que le ganó a ambos, vencieron sus tres partidos en la fecha 19 y terminaron con puntaje igualado, lo que no ocurría desde 1968, cuando Vélez Sarsfield conquistó un triangular decisivo ante River Plate y Racing Club. Si los tres equipos empatan en puntos y goles al término del triangular, el sorprendente Tigre ganará el título, que sería el primero de su historia, por haber vencido a Boca y a San Lorenzo en la fase regular del Torneo Apertura. "Es cierto que ya es un logro llegar aquí, pero ahora queremos el título", advirtió hoy Diego Cagna, ex jugador de Boca y actual DT de Tigre, un equipo que sólo dos temporadas atrás estaba en tercera división y casi no incorporó refuerzos. Diego Maradona había señalado que Tigre hubiese sido un justo campeón del Apertura, pero aclaró de modo enfático que, no obstante su nueva condición de DT de la selección, su deseo es que el campeón sea Boca, su equipo del corazón. Boca, 22 veces campeón argentino, contra 10 de San Lorenzo y cero de Tigre, tuvo descanso, con un plantel liderado por Juan Román Riquelme y que ahora suma los goles de Luciano Figueroa, "repatriado" del fútbol europeo tras la lesión de Martín Palermo. Boca, dirigido por Carlos Ischia, anuncia la vuelta del lateral paraguayo Claudio Morel, quien formará atrás con su compatriota Julio Cáceres, en tanto seguirá como volante el colombiano Fabián Vargas y hay expectativas por la recuperación del veloz Rodrigo Palacio, tras una prolongada lesión. San Lorenzo, dirigido por Miguel Angel Russo, parecía caer en picada tras un gran comienzo y reaccionó con la incorporación de Santiago Solari como titular, en una formación en la que también luce como lateral el paraguayo Aureliano Torres. Los especialistas dudan en señalar favoritismos y algunos advierten que, más allá de los sonados gritos de locutores deportivos que resaltan al torneo como el "más apasionante de la historia", el Apertura, en rigor, tuvo un juego discreto, en el que "cualquiera pudo ganar a cualquiera

Muerte Pompilio


Martín Palermo, el capitán, con ropa deportiva, caminando desde el gimnasio al vestuario, con el rostro tenso y con la mirada triste. Sebastián Battaglia, el referente silencioso, ya de jeans y remera, con una cara más que seria, cruzando el hall de Casa Amarilla. Pablo Mouche, el pibe héroe y goleador ante Banfield, también vestido de civil, preguntando si era cierto. Y sí, era verdad. Era una de esas confirmaciones que nunca se quieren recibir: el fallecimiento de Pedro Pompilio. Un mazazo al corazón de Boca. Adiós al presidente del club, al vice segundo de la AFA y a uno de los integrantes de la Subcomisión de Estadios y Seguridad de la FIFA. Adiós a un dirigente de 58 años y con trayectoria dulce.No es casual que desde los máximos organismos de fútbol del mundo hayan expresado su dolor de las más diversas maneras. Con lágrimas, Julio Grondona, el titular de la AFA. Con cartas Joseph Blatter y Nicolás Leoz, presidentes de la FIFA y de la Conmebol respectivamente. Con palabras cargadas de pena verdadera José María Aguilar, el dirigente número uno del máximo enemigo, de River.Por algo Boca declaró dos días de duelo, por supuesto con cese de actividades. Por algo la AFA dispuso no realizar ningún tipo de actividades institucionales ni deportivas hasta hoy a las 15 e impone en todos los partidos del fin de semana un minuto de silencio y el uso de brazaletes negros para todos los protagonistas. Se trató del impacto menos pensado. Contaba con antecedentes de problemas cardíacos Pompilio. Hace cuatro meses se había realizado los últimos estudios y estaba bajo tratamiento. Sin embargo, en los últimos tiempos no había dado ninguna señal preocupante, aunque debía cuidarse. Es más, el miércoles había estado en la cancha de Banfield, observando el partido. Había sufrido como todo Boca, pero al final también como todo Boca había gozado. Y en la intimidad del vestuario se abrazó en especial con el chiquilín que definió el partido, con Mouche. La 7 azul y amarilla que había usado el juvenil atacante se la llevó él, Pompilio. No sabía el presidente que era la última camiseta que guardaría como tesoro. No sabía que ya no volvería a ver a su Boca. No sabía que se dormiría a la madrugada en su casa de Bernal y ya no despertaría. Todo por culpa de un infarto agudo de miocardio.Se fue demasiado pronto de la vida Pompilio. Partió sin disfrutar y sin desarrollarse en el sitio que tanto había soñado y por el que tanto había luchado desde 1985, cuando aterrizó como protesorero en Boca. Es que el 4 de diciembre de 2007, después de 22 años como dirigente del club y 12 como vicepresidente primero detrás de Mauricio Macri, por fin había logrado convertirse en el hombre más fuerte del club, una presidencia que debió convalidar el 1° de junio de este 2008. La oposición objetó la lista, la IGJ ordenó elecciones y ahí Pompilio ganó con holgura total: sumó el 75% de los votos. Más allá de Boca, Pompilio era propietario de una fábrica de papel y envases que representaba una tradición familiar. Por la mañana pasaba por su empresa y un rato después del mediodía ya estaba en las oficinas de la Bombonera.Preparaba Pompilio un viaje junto a su familia. Pensaba partir el 7 de noviembre para festejar sus 59 años cuatro días más tarde, el 11, en un rincón de Europa, con su esposa Norma, con su hija Natalia y con Leandro, el hijo varón que lo acompañaba a ver a Boca de local y en cualquier punto del planeta. Pensaba antes Pompilio asistir a cada partido de Boca, empezando por el crucial del domingo con San Lorenzo. Ahí, en la Bombonera, no estará. Lo que sí es seguro que desde el cielo espiará.